OPINIÓN. La Chinoise de Godard, una sátira actual sobre las izquierdas.

 

En 1967 el director francés Jean-Luc Godard estrenó una de sus obras más conocidas y respetadas, La Chinoise, en esta, el autor plasma las inseguridades políticas y sociales que atravesaba Francia en esa década. La acción se desarrolla en un apartamento de jóvenes universitarios que, empapados por las ideas del Maoísmo, desafían la burguesía ligada tanto a la URSS como al Partido Comunista Francés (PCF) llegando a contemplar el terrorismo como una vía factible en la reivindicación de sus ideales. Sin embargo, todo el argumento queda cubierto por simbolismos, toques de humor, relaciones dentro del grupo maoísta y sobre todo un componente satírico manifiesto que busca, en primer lugar, criticar la situación juvenil del momento, y por otro, mostrar las debilidades de las ideologías izquierdistas en su división frente a los conflictos de la época.

Cronológicamente el film se sitúa tan solo un año antes del famoso Mayo del 1968, donde la sociedad francesa, encabezada por los jóvenes, salió a las calles a reivindicar sus derechos frente a las instituciones en una ola de manifestaciones que se expandió por toda Europa, basándonos en esto, podemos asegurar que esta película no es sino un síntoma más del descontento de cierto sector de la población con las medidas políticas y, en general, el momento que atravesaba el país con unos niveles de paro nunca vistos anteriormente. Pero Godard no se quedó ahí, lo anterior explica la crítica a la pobre situación juvenil por aquel entonces – que, a su vez, podríamos trasladar a España en el contexto actual – aunque el francés también quiso hacer otro ataque y, como en el caso de Kennedy, el disparo se produce desde sus propias filas; al igual que los maoístas se enfrentaban con el PCF por ver quién era más antiburgués, los conflictos de la izquierda, 55 años después, siguen marcando la agenda de estos partidos y no se deja de ver cómo pelean entre ellos en la búsqueda del voto.


Fotograma de La Chinoise (1967)

No hace falta irse muy lejos para ejemplificar esto, en las pasadas elecciones andaluzas los partidos izquierdistas “Adelante Andalucía” y “Por Andalucía” perdieron 6 escaños por el hecho de presentarse como formaciones independientes, en este sentido, el hecho implicó que el Partido Popular pudiera ganar 4 escaños más según Lluis Orriols, estos 4 escaños permitieron la mayoría absoluta del partido conservador en la comunidad autónoma. Este es el más reciente de los cientos de ejemplos que se pueden señalar a fin de demostrar que, la crítica de Godard a las izquierdas por forzar su división en base a diferencias autoimpuestas sigue viva y realmente marca parte de la agenda política en nuestro país. Paradójicamente, al otro lado de los Pirineos, se puede ver justamente el efecto contrario y es que otro Jean-Luc ha conseguido unificar los sectores de izquierdas en Francia. 14 años después de abandonar el Partido Socialista, Mélenchon ha conseguido uno de los mejores resultados para la izquierda francesa de los últimos años, siendo la segunda fuerza en las pasadas elecciones legislativas.

Habrá que esperar para ver si el éxito de la unión cala en el ideario de la izquierda española y se logra ver un partido de capaz de congregar a la mayoría de sectores de la misma o si, por el contrario, rehúsan de hacer caso a los dos Jean-Luc, tanto a Godard como a Mélenchon.

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