Dime dónde vives y te diré qué votas.
¿Se puede saber, dependiendo de si uno vive en una calle pequeña o en una urbanización del extrarradio, a qué partido político vota? ¿La zona en la que vivimos influye en nuestra visión?
La ideología ha sido estudiada desde un sinfín de perspectivas: el tipo de trabajo, la propiedad, la religión, etc. Hoy os traemos, a modo de resumen de la increíble obra de J. Dioni López, La España de las piscinas (Arpa), un estudio sociológico que intenta explicar que, dependiendo de la zona donde resides,tu visión de la sociedad e incluso tu voto puede ser diferente.
Primero de todo, debemos destacar que este es un ensayo sociológico que, a pesar de las interesantísimas hipótesis e incluso conclusiones que se obtienen de él, puede ser contraargumentado o incluso interpretado de otra forma. Por supuesto, estamos abiertos a cualquiera de vuestras opiniones, que seguro son igual de destacables. ¡Vayamos con ello!
Dioni López desarrolló la idea de esta obra tras comprobar cómo votó cada barrio de su ciudad en unas elecciones generales. Encontró que, a las afueras de las ciudades, se habían formado un gran número de “cinturones naranjas”. Este es el concepto que él emplea para aquellas zonas que se caracterizaban por ser un modelo urbanístico de nueva construcción, unifamiliar y que había votado mayoritariamente a Ciudadanos. Tras esto, decidió analizar cómo un modelo urbanístico puede “crear política” y mostrarnos un modelo de vida bien distinto.
El autor es tajante: el urbanismo crea ideología. Residir en un barrio obrero o en la periferia no va a determinar el voto de una persona, pero es muy probable que esta se vea influenciada por el modelo de vida que viene caracterizado por el lugar en cuestión. Múltiples conceptos aparecen o desaparecen dependiendo de la residencia de uno: diversidad, libertad, seguridad, cultura… De hecho, muchas veces estos conceptos se superponen unos a otros e incluso tienen significados distintos dependiendo del modelo urbanístico.
Como hemos comentado, el primer modelo urbanístico que se presenta ante los ojos de Dioni López es la zona residencial de extrarradio. A partir de ahora, para acomodarnos a su terminología, lo empezaremos a llamar “PAU”. El autor, aunque trata múltiples aspectos y modelos a lo largo del libro, se centra en los PAU, pero… ¿Quién va a vivir a un PAU?
Dioni responderá que el pauer es un ciudadano con un estilo de vida concreto. De hecho, suelen ser moderados ideológicamente e incluso pueden considerarse progresistas. Han nacido dentro de la espiral de “antipolítica”, por lo que partidos como el PP o el PSOE les repelen (han vivido los casos de corrupción, el inmovilismo del bipartidismo…). En términos generales, son un colectivo prácticamente no politizado y que, a raíz de la cuestión catalana, desprecia cualquier expresión nacionalista (tanto desde el Estado español como desde el independentismo). Dejando de lado los aspectos políticos, debemos decir que pertenecen a esa clase media aspiracional, caracterizada por cierta estabilidad económica y con ansias de estatus social más allá de su actividad productiva.
Tras conocer a aquellos que habitan los PAUs, debemos comprender cuáles pueden ser las causas o el entorno que consolida la visión de sus residentes. Nuestro autor nos trae cinco hipótesis.
1. Segregación.
No todo ciudadano puede mudarse a una casa unifamiliar a las afueras. De hecho, las barreras y obstáculos que un PAU tiene son más de los que creemos. Todos pensamos en el precio de la vivienda, pero hay otros elementos que deben ser tenidos en consideración antes de "comprar a lo loco". Sabemos que este modelo urbanístico se construye a las afueras, por lo que es necesario una capacidad de movimiento que sólo el vehículo privado nos permite. Además, estas zonas residenciales, de tan nueva implementación, se caracterizan por una rápida construcción pero por una lenta implementación de los servicios públicos. Las líneas de transporte público, si es que alguna vez llegan a instalarse, aparecen muy tarde. Por ello, un pauer, además de cierta capacidad económica, también debe disponer de un coche que le permite trasladarse a su placer (este punto lo desarrollaremos más tarde). De hecho, debemos tener en cuenta que el tipo de familia medio que se instala en esta zona residencial es la pareja joven (35-45 años) con hijos, por lo que las exigencias laborales y sociales prácticamente obligan no sólo a la disposición de un vehículo privado, sino de dos.
Como ya hemos comentado, la implementación de los servicios públicos es muy lenta e incluso, teniendo en cuenta que la construcción de los PAUs es casi siempre previa a la crisis inmobiliaria, inexistente, pues los recortes no lo permiten. La falta de servicios públicos, además de ser otro impedimento para la mudanza de ciertos sectores sociales, también crea ideología en aquellos que sí acaban trasladándose a la zona. Debemos pensar en el efecto sociológico que se produce en aquellas familias que, además de estar acostumbrados a fuertes tasas fiscales (Impuesto de Bienes Inmuebles, entre otros), no “recibe” prácticamente nada a cambio. La desconfianza en el sector público se generaliza y se empuja al pauer a buscarse la vida a través de servicios privados.
En conclusión, la vida en la urbanización de extrarradio sólo es accesible para ciertos sectores de la sociedad. Por ello, un fuerte filtro opera ya de entrada en estas situaciones, derivando en el segundo punto.
2. Homogeneidad.
Como veníamos diciendo, la segregación provoca que los residentes en zonas como la del estudio sean muy similares. Acaba siendo un asentamiento urbano prácticamente homogéneo en el que las relaciones son todas “entre iguales”. Este es otro efecto psicológico, pues da lugar a una visión distorsionada de la realidad. Si todo a tu alrededor es igual y no reconoces la diversidad, el tratamiento y la influencia de noticias del exterior puede ser bien distinto.
Sin embargo, debemos indicar, al igual que hace Dioni López, que tanto la segregación como la homogeneidad en determinadas zonas son fenómenos que han venido ocurriendo desde siempre. La ciudad ideal y que expone la diversidad en su totalidad es una quimera. Desde el inicio de los tiempos se han venido provocando fenómenos, muchos de ellos incluso por voluntad política, de segregación y separación de clases sociales, raciales, etc.
3. Seguridad.
Este es un elemento clave y muy tenido en cuenta al tomar la decisión de mudarse a un PAU. Frente a la gran ciudad, que muchas veces es vista como cuna del vicio y de la criminalidad, el extrarradio aparece como un modelo apartado y mucho más seguro. Como es evidente, este punto tiene relación directa con los dos anteriores. La idea de seguridad jamás podría entenderse si ignoramos que el pauer ve que en su zona residencial todos son de características similares a él. El riesgo disminuye cuando la convivencia se produce con tus iguales.
Sin embargo, Dioni apunta que la inseguridad no desaparece, sino que se multiplica. El ciudadano entiende que dentro de su entorno no existe ningún peligro, por lo que llega a la conclusión de que la amenaza vendrá del exterior. La amenaza exterior (o extranjera, si queremos decirlo así) apuntalará el discurso conservador y dará como solución un mayor repliegue en torno a la identidad. Otra de las ideas que se consolida será la de “nosotros” frente a los “otros”.
4. Familiarismo.
Ya hemos mencionado que el prototipo de residente de un PAU es una familia joven, estable y con dos hijos. El término de la seguridad va muy ligado a este último, pues la crianza y el desarrollo de un hijo será, desde este punto de vista, mucho más tranquilo dentro de una comunidad homogénea.
Tampoco debemos ignorar que, dada la desconfianza y la ausencia de los servicios públicos en la zona, los padres tratarán de brindar a los hijos la mejor educación y las mejores aptitudes a través de colegios privados, a los que se sumarán academias de pago y otras educaciones extraescolares. El padre prepara al hijo para un mundo competitivo en el que el dinero (para pagar estos servicios privados) es prácticamente un seguro. Como diría nuestro autor: “el familiarismo es la prevalencia de lo individual y la capacidad de legarlo”.
5. Cochismo.
Este es uno de los puntos más relevantes y nuestro preferido, dada la brillantez con la que Dioni lo expresa. El coche no es sólo un producto tecnológico que nos permite movernos allá donde queramos (ya hemos comentado la movilización como un límite), pues también es un símbolo. Recordemos que la clase media aspiracional busca un refuerzo constante de su estatus, por lo que en el coche encontrará un gran pilar.
De hecho, el coche es el punto intermedio entre el domicilio y el trabajo, e incluso podemos decir que es el momento más íntimo. Además, es un símbolo de independencia y decisión. Dioni nos dirá que, de hecho, el coche es “una entidad privada que se desplaza por ámbitos públicos”. Frente a esto, el transporte público, que ya sabemos que no llega a estas zonas, obliga a acatar unas normas cívicas, unos horarios e incluso unos "puntos de recogida". Como vemos, hasta moverse es ideología.
Perfecto; tenemos una imagen clara del pauer y de cuáles son esas aspiraciones y características que le rodean dentro de su sistema urbanístico. ¿Realmente esto genera una ideología? Ya hemos comentado que Dioni es cauto al hablar de esto, pero creemos que es necesario recalcarlo. Es evidente que una acción política (desde el voto hasta la participación en una protesta) viene influenciada por un sinfín de características, pero debemos destacar este ensayo por darnos una perspectiva novedosa. También es obvio que el entorno en el que crecemos es muy relevante para la formación de nuestra ideología, pero no debemos desdeñar el ambiente que nos rodea cuando nos asentamos en cierto lugar. Ya hemos visto que pauer no puede ser cualquiera, por lo que aquel que se muda a estas zonas residenciales ya arrastra cierto sesgo ideológico, pero es muy posible que, tras años de convivencia dentro de ese entorno, muchas de sus posiciones se vean, como mínimo, consolidadas. El pensamiento y nuestras posiciones políticas nunca terminan de desarrollarse y, de hecho, están en constante movimiento. La interacción en un entorno homogéneo, la idea de sentirse abandonado por los servicios públicos u otros eventos puede influenciar notablemente.
Como es evidente, lo expresado en este artículo es un pequeño resumen de sólo uno de los puntos expresados en la gran obra de Dioni. El autor va mucho más allá y, además de analizar cómo se forma la política inmobiliaria en España (sucesos como la burbuja y la crisis inmobiliaria son ya prácticamente inherentes a la política española), estudia qué ocurre con los pauers. Recordemos que Ciudadanos fue un partido triunfador en su momento, pero ya en 2019 comenzó su caída libre. ¿A quién han votado ahora los pauers? Nosotros, con este pequeño anzuelo, sólo podemos recomendaros una vez más esta obra. ¡Gracias por leernos!





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