La opinión de la minoría.
Si en un grupo de 100 personas, 99 opinan lo mismo y tú eres el único que piensa lo contrario... ¿Darías tú opinión, preferirías callarte o puede que incluso expresarías algo con lo que no estás conforme? Las creencias políticas que ayer eran mayoría hoy pueden ser minoría. ¿Cómo cambia un clima de opinión? ¿Se expresa igual alguien que sabe que sus ideas suelen ser rechazadas? Hoy, de la mano de un genial experimento y una de las mejores teorías de comunicación política, hablaremos de esto y mucho más. Allá vamos.
Antes de nada, os queremos mostrar el experimento de Salomon Asch. Este psicólogo reunió a 10 personas delante de una pizarra en la que se les mostraban tres líneas de distinta longitud y una cuarta, la cual era muy similar a una de las tres anteriores. Uno a uno iba preguntando a los participantes qué línea se parecía más a la cuarta. Como es evidente, la gran mayoría contestaba correctamente.
Tras esto, Asch cambió a varios participantes e introdujo a siete colaboradores, los cuales estaban avisados de antemano de que, al preguntarles, debían señalar una de las líneas erróneas. Es decir, una gran mayoría de los participantes iban a decir que la línea con la distancia más cercana a la cuarta era una que, a primera vista, no lo era. Tras la contestación de los colaboradores, muchos participantes reales preferían asumir la opinión (errónea) de la mayoría antes que exponer su criterio propio. Concretamente, siete de cada diez personas expresaron la opinión errónea, mientras que sólo tres se mantenían firmes en su opinión.
Opinión pública se define como "la manera de pensar que es común a la mayoría de personas acerca de un asunto". Este experimento, que más tarde comentaría Noelle-Neumann, introduce la idea de que la opinión pública va más allá de lo objetivo y que puede centrarse en aspectos culturales, la imagen, el honor o la reputación. Esta idea ya fue expresada por Maquiavelo.
Es decir, este experimento nos demuestra que, en el momento de expresar una opinión individual, muchos de nosotros tenemos en cuenta la creencia mayoritaria del resto de personas. Entonces, ante el miedo a quedarnos aislados, podemos llegar a modelar nuestra opinión o incluso apoyar las ideas de la mayoría (aunque en nuestro fuero interno sigamos creyendo que es la opción errónea).
De hecho, lo interesante es que este experimento trabaja con opiniones sin componente ético. Elegir qué línea es más grande o qué color es más bonito generan respuestas con muy poca presión social. En cambio, la materia política o los debates culturales sí son más susceptibles de generar enfrentamiento, por lo que en estos casos el temor a la marginalización llevaría a mayores cambios de opinión.
Este acto del ser humano no deja de ser un mecanismo vital para nuestro desarrollo social. El ciudadano teme el aislamiento, pues este tiende a destrozar los lazos con la sociedad y genera un sinfín de peligros para el individuo marginado. Nos necesitamos unos a los otros, por lo que hasta al expresar nuestra opinión intentamos no desagradar a una gran mayoría.
Desde este punto comenzamos a hablar de la teoría de la espiral del silencio, de la ya citada Noelle-Neumann. Esta teoría vendrá a decirnos que todas esas "personas silenciosas", con el paso del tiempo, irán formando una minoría silenciosa. Esta, al no expresar sus ideas y amoldarse a las mayoritarias, entrará en una especie de espiral en la que su opinión cada vez será menos y menos escuchada, hasta el punto de que esta desaparezca. Finalmente, esa creencia minoritaria acabará desapareciendo y todos pensarán que nunca llegó a existir, aunque realmente fue una opinión a tener en cuenta y mucho mayor de lo que sus "no-defensores" creían.
Como colofón a esta teoría, daremos una definición de opinión pública a través de este experimento: esta sería el conjunto de las "opiniones sobre temas controvertidos que pueden expresarse en público sin aislarse". Es decir, sería el sometimiento de las convicciones minoritarias bajo las mayoritarias, llegando a existir el riesgo de que las primeras desaparezcan a causa de no ser expresadas.
En este punto nos puede surgir una duda. Si una opinión minoritaria tiende a postrarse bajo una mayoritaria... ¿Entonces cómo ocurren los cambios en los climas de opinión? Como bien hemos dicho, no todas las personas se someten silenciosamente. Algunos individuos, en vez de dejarse dominar, tratan de cambiar el clima de opinión a pesar de ir a contracorriente. Su meta es muy complicada, pues lograr un cambio de opinión es dificilísimo para simples individuos. En cambio, sí existe un sujeto con gran capacidad para fijar la agenda e incluso trastocar los climas de opinión: los medios de comunicación.
Estos, aunque parcialmente deben respetar la ideología de sus lectores y espectadores, tienen mayor facilidad para manipular un clima de opinión y así hacer creer que, respecto a un tema, una mayoría real de personas no es tan amplia o que una opinión minoritaria finalmente parece que recibe más apoyo del que sus miembros creían. Es decir, un exitoso periódico puede promover la idea de que, respecto al aborto, la gran mayoría de personas están a favor. Aunque la realidad sea que hay un empate entre detractores y promotores, el periódico consigue hacer pensar que existe un clima de opinión distinto, lo que llevará a que cierto porcentaje de la población cambie su opinión (neutrales, indecisos, o incluso contrarios...) y se posicione a favor. Esta teoría de la espiral del silencio se relaciona con la teoría de la fijación de la agenda. Esta se refiere a que ciertos medios de comunicación tienen una alta capacidad para fijar los temas y debates de la actualidad, fomentando la discusión y el posicionamiento de estos (mientras que obvian y hacen olvidar otros).
La espiral del silencio, aunque es una teoría muy valorada dentro de la Ciencia política, tampoco es infalible. Desde hace tiempo han surgido críticas, las cuales podemos agruparlas dentro del concepto de "la minoría ruidosa". Ya hemos explicado que no todos los minoritarios se achican ante la convicción común e incluso muchas veces estos serán los primeros en tratar de darle la vuelta al clima de opinión. Una minoría muy ruidosa que además sepa cómo influir en la sociedad puede llegar a ser más escuchada que una mayoría. Además, desde hace tiempo las redes sociales han ido comiéndole terreno a los medios de comunicación convencionales. Mientras que estos últimos tienden a expresar una línea de opinión moderada y apoyada ampliamente, las redes sociales pueden fomentar que ciertas opiniones minoritarias sean mucho más escuchadas. Además, estas redes también pueden fomentar la creación de burbujas de información, entendiéndose estas como círculos cerrados en los que sus integrantes, todos con la misma opinión minoritaria, se alejan de la exposición de la opinión ordinaria, creyendo así ser muchos más de los que realmente son.
BIBLIOGRAFÍA.
- Noelle-Neumann, E. & Calderón, R. F. J. (2010, 7 octubre). La espiral del silencio. Opinión pública: nuestra piel social. Ediciones Paidós.
- Castromil, Á. R. (s. f.). El mecanismo de espiral del silencio (Noelle‑Neumann). Política y medios. Recuperado 20 de septiembre de 2022, de https://politicaymedios.net/espiral-del-silencio/
- Figueroba, A. (2017, 24 junio). Espiral del silencio: ¿qué es y cuáles son sus causas? Psicología y Mente. Recuperado 20 de septiembre de 2022, de https://psicologiaymente.com/social/espiral-del-silencio
- Shuttleworth, M. (2008, 23 febrero). El experimento de Asch. Explorable. Recuperado 21 de septiembre de 2022, de https://explorable.com/es/el-experimento-de-asch
- Andero, A. O. (2017, 25 junio). El experimento de conformidad de Asch. Psicología y Mente. Recuperado 21 de septiembre de 2022, de https://psicologiaymente.com/social/experimento-conformidad-asch



.png)

Comentarios
Publicar un comentario